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Aseo


¿Quiere saber cuál es la mejor forma de asear a un bebé? Con mucha agua y nada más. En primer lugar, los recién nacidos no se ensucian mucho, pues no andan rodando por el suelo como los niños más grandes. En segundo, no sudan tanto y si sudan, no huelen mal. A pesar de lo que quieren hacerle creer los fabricantes de productos de bebé, no hay necesidad de limpiarlos con jabón. De hecho, el jabón —hasta los “suaves” de la tienda naturista— secan la piel, pues no quitan solo la suciedad, sino que también le roban a la piel la capa superficial de grasa que la protege. Un baño de agua tibia sin jabón es lo ideal; frote la piel de Lucy delicadamente con sus manos o con una esponja suave y séquela con una toalla suave también. No pierda tiempo echándole cremas hidratantes, ya que su función primordial es contrarrestar el efecto desecante del jabón. Para lavarle el cabello —si el niño tiene cabello— use un champú suave al final del baño si lo desea. Pero repito, a los niños no les sale suficiente grasa ni seborrea como para necesitar champú; basta lavarles la cabeza con agua.

La mayoría de los padres acepta la recomendación del agua sola sin reservas cuando se trata de los brazos o la espalda, pero me miran con desconfianza cuando me refiero al área del pañal. Le repito: use bastante agua y nada más. El efecto desecante del jabón, junto con el frote excesivo de la piel, puede causar dermatitis del pañal. La mejor manera de lavarle a Lucy su pequeño trasero es ponerla bajo el chorro del agua, que limpia la piel sin necesidad de frotar y, en el caso de las niñas, evita ensuciar los genitales. Aprendí rápidamente esa táctica con mis tres hijas y les cambiaba el pañal en tiempo récord. Dejaba que el chorro de agua las limpiara en vez de yo, pero me atribuía el logro de que sus traseros estuvieran impecables.

Ahora bien, ¿con cuánta frecuencia deben bañarse los niños de meses? No hay necesidad de bañarlos diariamente. A muchos niños no les hace mucha gracia que los mojen las primeras semanas; en esos casos es suficiente limpiarlos rápido con una esponja. En las próximas semanas vuelva a intentar de vez en cuando bañar a Lucy. A la larga le gustará, al igual que a todos los niños. He aquí una táctica para que la primera vez sea agradable: métase usted a la bañadera con ella y abrácela. Dar el pecho en la bañadera también es muy agradable, sobre todo para el bebé.