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Hitos del Desarrollo

Tratar de que los niños crezcan y se desarrollen según determinados parámetros sería digno de admiración si los niños fueran imaginarios; pero son reales y cada uno desarrolla a su propio paso. El proceso del desarrollo es extremadamente complejo, pero basta con decir que los niños desarrollan a un ritmo natural. No son robots diseñados a la perfección que cambian y pasan por los hitos del desarrollo todos al mismo tiempo. La postura de los padres ante el ritmo de desarrollo de sus hijos es, a fin de cuentas, una cuestión muy personal. ¿Realmente tiene tanta importancia que un niño hable como un loro a los dieciocho meses, mientras que otros apenas dicen “mamá” y “papá”? Si de todas formas, cuando tengan tres años todos van a hablar. Por eso las pautas del desarrollo infantil no son muy útiles.

Al margen de eso, entiendo la importancia que le dan mis pacientes y muchos otros padres a esos emocionantes hitos. A continuación le doy una lista breve de ellos en el transcurso del primer año. Sin embargo, como cada niño es diferente, recuerde que debe tener paciencia antes de sacar conclusiones anticipadas acerca del desarrollo de su hijo.

El nacimiento y las primeras semanas

Es difícil saber qué deben hacer los recién nacidos, ya que casi nunca quieren hacer nada. A la primera semana, o los primeros días, se le llama fase supresora. Lucy duerme la mayor parte del tiempo porque está abrumada por todos los estímulos nuevos y exhausta del nacimiento. Cuando se despierta, mira a su alrededor un rato y se vuelve a dormir o llora porque tiene hambre o necesita que la consuelen. En esa fase reacciona ante los sonidos y observa lo que hay a su alrededor, prestándole un interés especial a la persona que la alimenta.
En términos de fuerza física, tiene más tono muscular de lo que usted piensa. Puede levantar la cabeza y puede que hasta sea capaz de erguirse un poco, pero no va a tratar de lucirse porque está demasiado ocupada durmiendo todo el tiempo.

De las primeras semanas a los tres meses

Esta fase se llama fase de adaptación y es cuando los bebés perfectos suelen volverse criaturas llorosas, al recibir todo tipo de estímulos nuevos y tratar de entender el mundo que los rodea. Como resultado de eso, Lucy estará más alerta, pero no siempre más contenta. La agitan el ruido, la luz, el tacto, la barriga llena y muchos otros estímulos y sensaciones nuevas. Sin embargo, parte de ese proceso es aprender que el ruido cesa, las luces se apagan, la barriga se vacía y se vuelve a llenar, etc. En esa etapa se le fortalece el cuello y es capaz de hacer más expresiones faciales. Tiene mejor coordinación, reacciona ante los estímulos visuales y auditivos y le encanta observar el rostro de las personas, así aprende a sonreír y a reír. El incremento del tono muscular puede tener un efecto negativo y es que Lucy podrá llorar con más fuerza y más tiempo. En esa etapa su objetivo es tener paciencia para superarla y pasar a la etapa siguiente.

De tres a seis meses

La fase de adaptación dura un par de meses y, de un día para otro, Lucy se convierte en una bebita como la que se ve en los anuncios: está contenta, balbucea, se ríe, juega. Se ha acostumbrado a la idea de que está viva, sobre todo porque tiene un equipo familiar que la atiende las veinticuatro horas. Como tiene cubiertas sus necesidades básicas (alimento, aseo y comodidad), puede empezar a explorar el mundo a su alrededor y no solo percibir los estímulos sino crear estímulos nuevos. Eso se llama fase exploratoria. Su primera herramienta de exploración es la boca y el primer objeto a investigar son sus manos, ya que las tiene a su alcance al final de los brazos (que aún son muy cortos). En cuanto a su desarrollo físico, adquiere una mayor fuerza en el cuello y el torso y una mayor destreza manual.

De seis a ocho meses

La mayor parte del desarrollo en esta etapa se concentra en las manos. A eso de los seis meses Lucy puede agarrar objetos y observarlos, antes de llevárselos a la boca y después tirarlos al suelo. Su deseo de conocer es mayor que sus conocimientos y eso a veces la estimula excesivamente, causándole frustración y algún que otro berrinche. Desde el punto de vista físico, se puede sentar erguida con ayuda y a lo mejor darse la vuelta sola en la cuna. Empieza a balbucear (aunque algunos bebés lo hacen más que otros) y a mostrar un mayor interés en los objetos. Hasta se para con ayuda, ya que sus piernas son cada vez más fuertes.

De ocho a diez meses

Aproximadamente a los ocho meses se acaba la etapa del bebé contento con estar en un solo lugar, ya que aumenta su interés por conocer. Experimenta con su voz, balbuceando y observando el efecto que surte su voz en los padres. Agarra todo lo que tenga a su alcance y hace un análisis visual completo antes de llevarse a la boca todo lo que pueda. Puede sentarse sin perder el equilibrio y cuando se aburre, trata de gatear o de arrastrarse por el piso a su manera. Sin embargo, aunque le despiertan curiosidad los lugares nuevos, no es así con las personas nuevas; de hecho, prefiere no tener que conocer a gente nueva [Ver: Ansiedad de separación y ante los desconocidos].

De diez a doce meses

Lucy está decidida a ponerse de pie y está empezando a pensar en caminar; ya hace pruebas yendo de un lugar a otro de la casa sujetándose de los muebles. Puede que ya se reconozcan algunas palabras en sus balbuceos, sobre todo las que están relacionadas con usted. Su coordinación motora es mayor aún y empieza a utilizar el dedo gordo de la mano. A lo mejor hasta añade decir adiós a su repertorio.

Doce meses

Lucy se para firme en dos piernas y a veces da pasitos sin aguantarse. “Mamá” y “papá” (u otras palabras de dos sílabas) son la base de su vocabulario en expansión, aunque no siempre se refieren a sus queridos padres. A lo mejor puede comer sola, o trata, y probablemente demuestre apreciación por la música o al menos bate palmas.