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Lactancia (Primera Parte)

“¡Es. . . es . . . UNA NIÑA!” Lucy traga su primera bocanada de aire. A la tercera ya tiene el pezón en la boca. Usted sabe que dar el pecho inmediatamente después del nacimiento aumenta la probabilidad de poder seguir haciéndolo sin dificultad. El primer día, con la supervisión estricta de la enfermera, despierta a Lucy para lactar cada tres horas como un reloj, diez minutos en cada lado, y entremedio se extrae el calostro para aumentar la producción. Sin embargo, no marcha como usted esperaba: a Lucy no le interesa para nada el horario cada tres horas. Se despierta cuando quiere, bebe unos sorbitos y se duerme. A veces se mueve mucho o llora inconsolablemente y no puede agarrar bien el pezón. Por último, usted la tienta con la fruta prohibida: un biberón de fórmula. Ella se lo engulle vorazmente, causándole a usted un gran desaliento. La enfermera le aconseja la postura cruzada y su esposo le aconseja que le dé el pecho acostada; pero nada resulta.

Llaman a una especialista en lactancia, quien hace el diagnóstico de que Lucy es floja para mamar y demuestra cómo Lucy apunta la lengua en la dirección equivocada. Le aconseja hacer ejercicios de amamantar y darle a Lucy calostro en un jarro para evitar la dependencia de la fórmula o la confusión entre el biberón y el pezón. Al final terminan confundidas usted y Lucy y la decisión de dar el pecho empieza a parecerle desastrosa.

Érase una vez cuando nadie hablaba de dar el pecho. La madre lo hacía por instinto. ¿Y sabe qué? Milagrosamente salía bien. En el mundo actual, que se observa con un microscopio cada aspecto de la maternidad y paternidad, dar el pecho se ha convertido en una especie de ciencia. Junto con su renovada popularidad ha llegado una gran cantidad de información y desinformación y advertencias de todo lo que puede salir mal. Todo eso, en vez de tranquilizar a las madres, crea expectativas poco realistas y preocupaciones innecesarias. No podrá amamantar a su bebé si está demasiado nerviosa y mientras más empeore la situación, más ansiosa se pondrá.

En este capítulo hago un resumen de lo que debe esperar en cada fase de su carrera de lactancia. También trato de desacreditar todas las creencias sobre la lactancia que pudieran socavar su seguridad en sí misma y el placer de amamantar a su bebé. Dar el pecho es sencillo. Déjese llevar por su instinto. Al cabo de unos días, cuando usted y su hijo se hayan acostumbrado el uno al otro, le parecerá que dar el pecho es algo que ha hecho toda la vida.

Los primeros días

Lucy está muy alerta inmediatamente después del nacimiento. Hace un registro de sus alrededores, asombrada, sobreexcitada, y quiere sentirse reconfortada. Si usted le ofrece el pecho, lo va a aceptar sobre todo para consolarse y cuál no será su sorpresa al darse cuenta de que viene con algo extra llamado calostro, una sustancia blanquecina y que sabe muy bien. Lucy graba esa vivencia en su novata memoria y se duerme. Cuando se despierta, recuerda vagamente qué hacer.
Cuando a Lucy se le pasa esa subida de adrenalina, se adormece y solo se despierta momentáneamente de vez en cuando. Sigue buscando el pecho entre dormida y despierta, más en busca de esa sensación de bienestar que por hambre. La realidad es que los recién nacidos no necesitan comer mucho al principio. Los primeros días se despiertan de vez en cuando, sin que haya ningún patrón uniforme: a veces duermen horas, otras están despiertos durante horas y otras duermen diez minutos y se pasan diez minutos despiertos. Cualquiera que sea su ritmo, téngala cerca y sígale el paso. Duerma cuando ella duerma, despiértese cuando ella se despierte y dele el pecho cuando lo quiera.

QUÉ HACER

Cada vez que Lucy se despierte y quiera que le den cariño, póngasela en el pecho en la posición que le sea más cómoda a usted. Mamará con mayor fuerza cada vez, su horario se irá regularizando y su cantidad de leche irá aumentando al mismo ritmo.

QUÉ NO SE DEBE HACER

Cada vez que Lucy se despierte y quiera que le den cariño, póngasela en el pecho en la posición que le sea más cómoda a usted. Mamará con mayor fuerza cada vez, su horario se irá regularizando y su cantidad de leche irá aumentando al mismo ritmo.

No dé el pecho durante una cantidad de tiempo obligatoriamente.. Lucy lo mismo puede lactar una hora entera que perder el interés a los pocos minutos; déjela que ella decida.

No insista en amamantar a Lucy de ambos senos si se duerme después de lactar de uno. De hecho, a los pocos días de nacida es muy poco probable que se quede despierta para lactar de los dos.

No se saque leche para estimular sus pechos. Cansa lo suficiente tener un hijo de verdad, imagínese uno electrónico además. Lucy es el extractor más eficaz.

No se obsesione con una posición; ya encontrará la que le resulte más cómoda.

Evite suplementar el pecho con el biberón. Aunque un biberón aquí y allá no parezca la gran cosa, el pezón artificial es mucho más fácil y Lucy no va a querer pasar trabajo con el pecho si le dan a escoger con demasiada frecuencia.

Preguntas de Padres de Verdad

¿Cómo sé si lo estoy haciendo bien?
Si amamanta a Lucy varias veces al día, ella agarra bien el pezón y toma un poquito de leche de vez en cuando, quiere decir que lo está haciendo bien. Aunque es reconfortante ver al niño tragar, no siempre es obvio. La cantidad de heces fecales en esta fase es irrelevante. Son el producto de lo tenía en el estómago antes de lactar. La orina es igualmente escasa, pues Lucy no tiene mucho líquido que desperdiciar.

¿Qué hago si cuando estoy dando el pecho no siento que esté sucediendo nada?

El calostro no sale con la abundancia de la leche materna, que llegará muy pronto, ni produce la sensación de “bajada” que sentirá con la leche. Tenga paciencia.

¿Por qué no sale mucha leche con el extractor?

No debe calcular la cantidad de leche que tiene según lo que se pueda extraer. Lucy es mucho más eficiente que el extractor.

¿Cómo sé si Lucy está muerta de hambre?

Para serle sincero, Lucy probablemente tiene hambre; pero en este momento tiene problemas mayores, por ejemplo, recuperarse del trauma físico y emocional del nacimiento. Mas la naturaleza es sabia: esa nutritiva sustancia llamada calostro es el alimento perfecto para alguien hambriento y atontado al mismo tiempo y cuyo estómago no tolera mucho todavía. Le dará tranquilidad saber que a los niños que toman fórmula y tienen, por lo tanto, un suministro ilimitado, si se les da más de dos onzas, las devuelven al instante.

¿Por qué duele dar el pecho?

Pues porque duele. La culpa no la tiene su técnica ni la técnica de Lucy. Es así y nada más. Cualquier persona que diga otra cosa le está mintiendo. La piel del pezón es sensible y demora aproximadamente una semana en curtirse. Busque la posición que le sea más cómoda y respire hondo cuando le duela. Presione suavemente la cabecita de Lucy por detrás para que abarque una parte mayor de la areola y menos de la punta del pezón. También alivia airear los pechos el mayor tiempo posible después de amamantar; el aire sana y el pezón no se irrita con la fricción de la ropa o del sostén. Algunas mujeres tienen el pezón más sensible que otras y tarda más en aliviárseles el dolor.
No recomiendo usar protectores, ya que son incómodos, le recuerdan el dolor y demoran el endurecimiento de la piel. Por cierto, tratar de preparar los senos frotándoselos a diario durante el embarazo, como sugieren algunos libros, es inútilmente masoquista y no evita luego el dolor.

¿Qué hago si Lucy llora, como si tuviera hambre, pero me aparta el pecho?

Deje de amamantarla e intente de nuevo al cabo de unos minutos. Puede que el fluido de leche sea demasiado al principio o que ella esté sobreexcitada. Si sigue empujando el pecho después de unos cuantos intentos, la razón es obvia: no tiene hambre en ese momento. Debe acostumbrarse a la idea de que Lucy llora también por otros motivos que no son el deseo de lactar. Si se lo toma muy a pecho, le dará ansiedad y puede conllevar a que Lucy no agarre el pezón y lo rechace de la frustración, aunque tenga hambre. De verdad pienso que los recién nacidos perciben la tensión.

¿Cuándo puedo darle un chupete?

Cuando usted quiera. Eso no interfiere con la lactancia; del chupete no sale nada y Lucy lo sabe.

¿Voy a poder dar el pecho si tengo los pezones invertidos?

Si pone un dedo en la boca de Lucy, enseguida se dará cuenta de lo duro que es capaz de succionar. Puede revertir los pezones sean de la forma que sean. Asimismo, el tamaño de los senos no tiene nada que ver con la capacidad de amamantar; la leche proviene de las glándulas mamarias, no de la grasa que hay alrededor de las glándulas.

¿Qué sucede si me opero los senos?

Excepto en el caso de un tipo específico de cirugía reductora que se hacía hace años, la cirugía plástica no debe afectar las glándulas. Pruebe a dar el pecho, aunque se haya operado.

¿Puedo dar el pecho si me hacen cesárea?

La mayoría de las madres que les hacen cesárea pueden dar el pecho perfectamente bien, aunque el dolor puede hacerlo un poco más incómodo. La anestesia general y epidural, así como los calmantes después del parto (incluso los derivados de la morfina) no constituyen un problema para la lactancia.

¿Puedo dar el pecho con fiebre?

Una fiebre de posparto o la gripe no debe impedirle lactar, incluso si está tomando antibióticos. La mayoría no tienen peligro en la lactancia.