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Caminar

El momento en que Jimmy deja de imitar a los monos y empieza a caminar erguido es un paso muy importante en su evolución. Aunque la mayoría de los niños empiezan a caminar aproximadamente a los trece meses, existe una gran disparidad en ese hito del desarrollo. Algunos niños salen andando a los ocho meses, mientras que otros se demoran mucho más. A veces los padres se preocupan un poco si su hijo todavía no camina a los quince meses y si pasan unos meses más y sigue gateando, empiezan a preocuparse de verdad. En realidad, algunos se demoran hasta los veinte meses. Los niños caminan cuando están listos para ello. Tiene que ver más con la coordinación y la madurez cerebral que con la fuerza muscular, la cual varía enormemente. Todo el mundo aprende a caminar tarde o temprano, a menos que haya algún impedimento físico.

Los médicos y padres a veces someten a los niños a tratamientos innecesarios si se demoran para caminar. Por ejemplo, una vez vi un caso de una niña de dieciocho meses a quien un especialista en desarrollo infantil mandó a hacerle una resonancia magnética del cerebro, aunque no parecía tener ninguna enfermedad. Tenía un poco menos de tono muscular en las piernas de lo normal, cosa que le pasa a muchos niños. La abuela y yo estábamos convencidos de que lo único que le pasaba es que se estaba tomando su tiempo. Logramos convencer a los padres de posponer la resonancia y a los dos meses la niña corría por toda la casa.

Con frecuencia los médicos y otros especialistas aconsejan a los padres “enseñar” a caminar al niño si se demora para hacerlo por sí solo. Es un pérdida de tiempo, pues realmente no se puede hacer mucho para acelerar el aprendizaje. Además, si Jimmy se siente presionado por el interés en su locomoción, podría interferir en su deseo natural de tratar de hacerlo.

Si Jimmy se demora para caminar, el mejor consejo que puedo darle es tener paciencia y disfrutar del tiempo que le queda gateando.