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Dormir

El dormir, o no dormir, es una de las mayores preocupaciones de los padres primerizos. Después de “¿mi bebé está saludable?” la pregunta más común es: “¿cuándo mi hijo va a dormir toda la noche?”. La respuesta es (redoble de tambor)… nunca.

El sueño no es un proceso continuo. Trate de recordar cómo dormía usted de pequeña. Al terminar cada ciclo del sueño, se despertaba (al menos cinco o seis veces durante la noche), se volvía del otro lado, se acomodaba y se volvía a dormir.
Lucy hace lo mismo, excepto que “acomodarse” para ella significa lactar. Es una costumbre que adquiere desde recién nacida porque cada vez que se despierta, usted le da el pecho o la mece para que se vuelva a dormir. Después de unas cuantas veces, ella espera que la consuele de esa manera cada vez que se despierte al final de un ciclo de sueño. ¿Cuándo ocurre la transición entre que hay que reconfortarla para que se duerma y que se reconforta ella misma? Esa es la pregunta de los mil pesos. Cuando sucede, es cuando Lucy empieza a dormir toda la noche.

Las primeras semanas
Las primeras semanas después de nacida Lucy, ni piense en dormir toda la noche. Ella se está acostumbrando a usted y viceversa. Tener un patrón predecible de sueño no es una prioridad en ese momento. Los niños de pocos meses no parecen distinguir el día de la noche o, peor aún, a veces da la impresión de que tienen el ciclo invertido. Claro, desde el punto de vista de ellos no lo tienen invertido. Lucy acaba de salir de un lugar en total oscuridad donde no había ciclo de ninguna clase. Hasta que no tenga unas semanas más, no logrará que esté despierta de día para que duerma más de noche. Cualquier intento por mantenerla despierta lo único que conseguirá es agitarla. Mientras tanto, trate de dormir cuando ella duerma, lo mismo si ella está en su cama que no. Si le da el pecho, la mejor manera de dormir un poco es aprender a hacerlo acostada de lado mientras duerme. Ni siquiera necesitará sacarle los gases, ya que ella lactará más despacio y tragará mucho menos aire. No la despierte para lactar durante la noche si está durmiendo plácidamente.

Los primeros meses
Este período constituye la mejor oportunidad de acostumbrar a su hijo a dormir bien de noche. Haga lo siguiente:

Lucy dormirá más de noche que de día al cabo de unas semanas de nacida. Cada vez que se despierta, usted le da el pecho y el objetivo de eso no es solo alimentarla sino también reconfortarla. Eso es más evidente en los niños que lactan que en los que toman en biberón, por la cercanía física que proporciona la lactancia. Con el paso del tiempo, usted se acostumbra al temperamento y necesidades de Lucy y ella se habitúa a que cuando necesita algo, usted la atiende.

Le aconsejo durante los primeros meses no salir corriendo a atenderla al menor quejido, sino ignorarla si no parece nada serio, para que aprenda a consolarse sola y a volverse a dormir. Eso significa dejar que se vuelva de un lado y del otro, que se queje o que se chupe la mano un rato. Si logra volverse a dormir sin su ayuda una vez, significa que ha aprendido a consolarse a sí misma y la segunda vez lo hará de una forma más natural. Por supuesto, si se queja con una mayor insistencia, probablemente sea hora de la toma de leche.

Puede emplear ese método relajado incluso si su hijo duerme en su casa [Ver: Dormir con los padres]. Por lo general, los padres llegan a ese punto de ajuste a eso de los dos meses de nacido el niño, otros un poco antes y algunos todavía saltan al menor quejido del niño mucho después del año. Cualquier que sea su caso, está bien, siempre y cuando usted sea consciente de lo que implica.

Al observar la dinámica de diversas familias, me desconcertaba por qué algunos niños duermen toda la noche y otro no, hasta que me di cuenta de que los que duermen mejor son aquellos cuyos padres son un poco menos receptivos a sus quejas durante la noche, mientras que si los padres saltan a la menor cosa, los niños se despiertan varias veces, hasta que se convierte en algo insoportable. Por ejemplo, si una pareja tiene tres hijos, es raro que el tercero no duerma toda la noche desde pequeñito, pues ya los padres han aprendido cuándo reaccionar a una queja y cuándo dejar que el niño se consuele solo y se vuelva a dormir.

Al cabo de unos años, empecé a recomendar ese método más pasivo con relación al comportamiento nocturno del niño tan pronto pase el impacto del nacimiento. Lo han validado cientos de padres, cuyos hijos duermen toda la noche sin ningún esfuerzo. Esos padres nunca tienen que recurrir a la horrible medida de dejar llorar al niño, descrita más adelante, y muchos no se dan cuenta de que se han librado de unos de los problemas más estresantes de la infancia. Como dice el dicho, más vale precaver que tener que lamentar.

De uno a cuatro meses
Cuando abrí el consultorio Tribeca Pediatrics en 1994, aconsejábamos a los padres empezar a enseñar a los hijos a dormir toda la noche aproximadamente a los cuatro meses. Sin embargo, y para la sanidad mental de nuestros pacientes, nos dimos cuenta de que es más eficaz si se empieza a los dos meses. Por supuesto que es una decisión de los padres cuándo empezar ese proceso y cómo llevarlo a cabo; pero mis años de experiencia, y la prueba que ofrecen muchos padres, madres e hijos descansados, nos han convencido de que ese es el momento más eficaz y sano para empezar a enseñar al niño a dormir toda la noche.

Si para ese entonces Lucy no duerme toda la noche, lamento informarle que es muy poco probable que aprenda sola. Va a ser una lucha tarde o temprano. Probablemente ya usted se haya dado cuenta de que cuando lacta durante la noche, no lo hace tanto por hambre sino para que la consuelen.

Si usted disfruta de ese momento de ternura o al menos no le molesta mucho que Lucy se despierte durante la noche, no necesita leer el resto de esta sección. Sin embargo, si no duerme bien y quiere lidiar con esa situación, he dividido el proceso en tres pasos:

1 | Acueste a Lucy en su cuna a una hora adecuada (antes de que se duerma, si es posible). El mejor momento es después que usted haya pasado un rato con ella.

2 | Después de bañarla y cantarle, dele un beso y las buenas noches.

3 | Regrese a las siete de la mañana.

Me imagino la cara de contrariedad de miles de madres y padres: “¿se habrá vuelto loco?”, pensarán. Paciencia. Sé que parece muy drástico; pero es la única forma de acostumbrar a Lucy a consolarse sola, en vez de depender de sus padres. Los primeros días llorará hasta que se duerma. La primera noche llorará dos o tres veces, de veinte a treinta minutos (a usted le van a dar deseos de llorar también); la segunda noche llorará menos y la tercera, menos aún. La cuarta noche usted dormirá como una marmota. Problema resuelto.

PREGUNTAS DE PADRES DE VERDAD

¿Qué pasa si no tengo valor para hacer eso?
Repito, si no le molesta levantarse, no tiene ningún problema ni Lucy tampoco; pero por mucho que me gustaría decirle que el mal dormir mejora con el tiempo, créame que no cambia solo, se lo digo por experiencia.

¿Cuánto tiempo puedo dejar llorar a mi hijo?
Hasta que se duerma y a lo mejor se demora muchísimo. Si usted no lo soporta más de veinte minutos y va y lo atiende, le enseñará a llorar veinte minutos y a esperar que lo consuelen al cabo de ese tiempo.

¿Aunque sea puedo acariciar a mi bebé o darle un beso, aunque no le dé el pecho ni el biberón?
Cuando se dé cuenta de que no le va a dar el pecho ni a mecerla, se enojará más y llorará más tiempo aún, pues no entenderá por qué no le da el pecho o el biberón. Los niños pequeños no entienden de términos medios.

¿Cómo sé que el bebé no tiene hambre?
Después de un período de tres o cuatro horas sin una toma de leche, tendrá hambre, pero no necesita lactar a esa hora. A uno le da hambre durante la noche, pero aprende a no comer a deshoras porque es bueno que el estómago descanse; es bueno para el estómago del bebé también.

¿Le puedo dar un poquito de agua?
Solo si quiere levantarse cada dos horas a darle agua.

¿Y un chupete?
Es lo mismo.

¿Ayudaría si le doy cereal antes de dormir?
Eso de que darle cereal a los niños antes de acostarlos los ayuda a dormir es cuento, ya que lo digieren en unas horas. Lo mismo pasa si después de darles el pecho, se les da un biberón de fórmula para que se llenen bien.

¿Puedo dormir al bebé dándole el pecho o el biberón?
Puede, pero es mejor no hacerlo. La regularidad es importante. ¿Por qué dormirlo dándole el pecho a las ocho de la noche, pero no a las dos de la madrugada? Es un hábito que le costará quitarle y ya que cuesta tanto trabajo, mejor cortarlo de una vez y por todas. Además, le aseguro que será mucho más difícil a las dos que a las ocho.

¿Cuánto duermen los niños a esa edad?
De diez a doce horas… seguidas.

¿Sin comer?
Sin comer.

¿Puedo ir a ver a mi hijo temprano por la mañana?
Le repito, si va a pasar trabajo, es mejor pasar el trabajo completo. Los lactantes creen firmemente en eso de que si les dan un dedo, agarran la mano entera. Si le da atención a su bebé a las cinco y media de la mañana, ella se lo empezará a reclamar a las cinco. Si lo hace a las cinco, la reclamará a las cuatro y media y así sucesivamente. Sea firme con el horario y ella aprenderá a volver a dormirse en las primeras horas de la mañana.

¿No traumatizaré a mi bebé?
A las siete de la mañana se sorprenderá al encontrar un bebé sonriente y feliz que la ama y está contento de verla, y usted estará descansada y feliz también. Su sonrisa durante el día no será tan forzada si no anda como una sonámbula.

¿Qué hago a la hora de la siesta?
No se preocupe por la siesta. Cuando Lucy aprenda a dormir toda la noche, la siesta será un paseo.

¿De verdad es tan fácil?
Después de unos días de ese entrenamiento, el niño dormirá toda la noche. Si usted se despierta, será solo porque se sorprenderá de que está durmiendo tan bien. Pero no se equivoque, debe estar preparada para pasar tres o cuatro noches espantosas. No es fácil dejar llorar a un bebé; no obstante, cuando empiece sea firme. Si se da por vencida a mitad de camino, será peor que no hacer nada.

¿Cómo usted sabe todo eso?
Aprendí la lección por el camino difícil. Con mi primera hija, Abeline, mi esposa y yo nos turnábamos para levantarnos a las dos de la madrugada. Era la hora de la canción de cuna. Me pasé muchas noches caminando por el apartamento con Abeline en brazos, cantándole cualquier canción de cuna en francés que mi cerebro adormecido recordara. No dormía bien y probablemente me pasaba lo mismo que a usted, o sea, pensaba que si la niña se despertaba, era porque nos necesitaba. A los diez meses estábamos tan agotados de consolarla durante la noche que finalmente decidimos dejarla llorar. A los pocos días dormía toda la noche. Cualquiera pensaría que habíamos aprendido la lección. Pues no. Con nuestra segunda hija, Nora, cometimos el mismo error (salir corriendo al menor gemido para ver qué le pasaba) y tuvimos que resolver el problema después de la misma manera. Esa vez solo nos demoramos seis meses para tomar la decisión correcta. Con Fanny, la tercera, la dejamos llorar mucho antes y fue remedio santo. Se dormía sola desde muy pequeña y ahora es una muchacha muy segura de sí misma. Sin embargo, Abeline, que fue a quien más mimamos en ese sentido, hasta de más grandecita necesitaba que le acariciaran la cabeza de vez en cuando para dormirse. También cuento con la experiencia de cientos de padres y madres a quienes les aconsejé este método porque no podían dormir. Cuando se los decía, me miraban incrédulos, pero llegaban a la consulta al mes siguiente con una amplia sonrisa y me decían: “fue una tortura los primeros días, pero estamos muy contentos de haberlo hecho”.

A los ocho meses
Si Lucy no duerme toda la noche a los ocho meses, quiere decir que probablemente pasa una gran parte de la noche en la cama de los padres y lacta varias veces. Usted sabe que lacta de noche para reconfortarse, no porque tiene hambre; pero es mucho más fácil para usted y le parece muy tierno. Si todavía está contenta con ese arreglo, vaya a la sección siguiente. Si se siente agotada, prepárese para tomar medidas.

Antes de hacer nada para ayudar a su hijo de ocho meses a dormir toda la noche, tenga en cuenta que a esa edad los niños pasan por una etapa de ansiedad de separación [Ver: Ansiedad de separación y ante los desconocidos]. A los cuatro meses, si Lucy no la veía, no tenía idea de donde usted estaba y ni siquiera se daba cuenta de que se había ido; no entendía que usted era una persona separada de ella. Sin embargo, a los ocho meses ya se ha dado cuenta de que usted es una persona aparte y que, además, se puede ir, lo cual le preocupa inmensamente. Por lo tanto, si la deja llorar por la noche, ella sabrá que usted está en el otro cuarto y tal vez se sienta abandonada. Además, tratará de buscar una forma de hacerla ir a donde ella, por ejemplo, no solo llorar sino chillar, tirar cosas, hasta vomitar (como lo oye, vomitar; los niños pequeños a veces se enojan tanto que vomitan). Por eso debe utilizar un método mucho más sutil.

Estas son las instrucciones si el bebé tiene ocho meses:

1 | Acueste a Lucy a una buena hora, después de las actividades normales de la noche.

2 | Después de darle un beso y las buenas noches, salga del cuarto sin darle el pecho.

3 | Si llora, déjela llorar diez minutos. Regrese y hable con ella durante treinta segundos. Eso es todo, solo hable y váyase; no la cargue ni le dé el pecho. El único objetivo de ir es que ella vea que usted no se ha desaparecido. Si vomita, limpie como si fuera algo muy normal y salga del cuarto.

4 | Repita exactamente el mismo proceso hasta que se duerma. Puede que se demore una hora y hasta más.

5 | Cada vez que se despierte durante la noche, repita el mismo ciclo.

6 | Por la mañana sáquela de la cuna y comience el día como de costumbre.

7 | Esa noche déjela llorar un poco más cada vez que se despierte, digamos, quince minutos. Aumente la cantidad de tiempo cada noche sucesiva y a la larga aprenderá a dormir intervalos más largos.

Al cabo de unos días Lucy dormirá toda la noche. Ese proceso se conoce con el nombre de método de Ferber y aunque es difícil, da resultado.

Advertencia: Si no es consecuente con el método, no solo disminuirán las probabilidades de tener éxito, sino que hará más difícil aún la situación para usted y para Lucy más adelante. Ella no sabrá a qué atenerse y en vez de verla como una fuente de estabilidad, le dará la impresión de ser una persona errática e impredecible, que viene y se va sin que haya ninguna regla de por medio.

Al año
Ahora es cuando empiezan los problemas de verdad. Si Jimmy no duerme toda la noche a esa edad, quiere decir que usted se ha convertido en una fuente permanente de consuelo durante la noche y parece que muy eficaz. Probablemente le sea bastante fácil darle el pecho o calmarlo al final de cada ciclo de sueño para que se vuelva a dormir; pero a menos que usted disfrute de ese ritual, la insto a hacer algo por sí misma. Olvídese de Ferber, pues en esta etapa ya superaron la ansiedad de separación, y emplee el método directo y sin contemplaciones:

1 | Acueste a Jimmy después de bañarlo y leerle un libro.
2 | Dele un beso y dígale “hasta mañana”.
3 | No vuelva a entrar a su cuarto.

Pasará lo mismo que ya he explicado: Después de unos días de ese régimen, problema resuelto. A esa edad es mucho más difícil que a los cuatro meses porque Jimmy puede llorar más alto y hasta llamarla por su nombre.

Mayores de dieciocho meses
When a toddler is still not sleeping through the night, I rarely find parents who are happy about waking up for soothing duty. Some parents deliberately choose this option as part of a “family bed” philosophy, however, which I totally respect [Ver: Cama familiar]. Quienes no quieren hacer tal arreglo, mientras más esperen para imponer un régimen de sueño, más difícil será. Al año Jimmy probablemente duerme en su cama una gran parte de la noche. Que no le quepa ninguna duda de que si lacta para dormirse, no es porque tenga hambre, es solo para consolarse. Si bien puede resultar gracioso que un niño de dos años se pase para la cama de los padres todas las noches, a los nueve años a lo mejor le da mucha vergüenza. Además, recuerde que lactar toda la noche podría darle cariës [Ver: Dientes picados].

Si quiere acabar con el círculo vicioso, debe hacer lo siguiente:

1 | Acueste a Jimmy después de leerle un cuento, otro cuento, el beso y el último beso.

2 | Explíquele que va a haber un nuevo régimen. Dígale que si se levanta de su cama, lo va a volver a llevar para allí y que la segunda vez que se levante, le va a cerrar la puerta con seguro si sale del cuarto. (Debe hacerlo para que quede claro cuál es el nuevo régimen.)

3 | Sea firme hasta que se duerma.

4 | Cada vez que se despierte, repita el mismo ciclo. No tendrá que volver a cerrar la puerta con seguro, pues él sabrá cuáles son las consecuencias y no tratará de escaparse del cuarto.

5 | Si vive en un edificio de muchos apartamentos, sería bueno poner sobre aviso a los vecinos que pudieran oír los gritos. A lo mejor le da vergüenza, pero es mucho mejor que tener que explicárselo a la policía.

Los primeros dos o tres días son los más difíciles. Aunque se encuentre a su hijo dormido en el piso de su cuarto, ya habrá pasado la peor parte. Sin embargo, debe estar preparada. Jimmy va chillar altísimo y, peor aún, ya tiene suficiente edad para gritarle su nombre y un par de oraciones y frases. Llore si tiene que llorar, pero no ceda. En tres días habrá roto el círculo vicioso.

Nuevos problemas
Si un niño de cualquier edad que haya dormido bien toda la noche de repente tiene dificultad para dormir, no se asuste. Es algo común y puede pasar a cualquier edad. Supongamos que Lucy está pasando por la dentición, tiene catarro, le dio una pesadilla, viajaron a un lugar donde hay diferencia de hora o cualquier otro problema sin mayor importancia. Supongamos que usted la mima un poco más que de costumbre para reconfortarla. La pasea por la casa cargada a la cadera, la acurruca más de lo normal o la acuesta en su cama y la abraza. Todo eso es muy natural.

Enseguida volverá a ser una bebé de un mes, incapaz de consolarse a sí misma y dormirse otra vez. ¡Es increíble lo rápido que sucede! Si se ve en esa situación, le aconsejo arreglarle el reloj a Lucy lo antes posible para evitar que se cree un problema mayor. Cuando pase la situación que causó el cambio (se le alivió el dolor, se adaptó al horario del nuevo lugar, le salieron los dientes, etc.), deje que Lucy se queje y lloriquee en su cama hasta que se vuelva a dormir como lo hacía antes (ver edad correspondiente en esta sección).

En resumen
Ahora que ha llegado al final de esta lección, espero que se haya dado cuenta de las ventajas de enseñar a Lucy a consolarse y volver a dormirse sola a una temprana edad usando el método relajado. No se engañe a sí misma. Las dificultades para dormir en la infancia no mejoran solas y usted corre el riesgo de no poder dormir lo necesario, tener sentimientos de culpa y enojarse. He visto relaciones deteriorarse y hasta acabarse a consecuencia de esos problemas. Si lidia con ellos de forma consecuente y a una temprana edad, recogerá el fruto de su esfuerzo durante muchos años.