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Picadas de Insectos

En los niños de meses
Las picadas de insectos son menos problemáticas que la inflamación que se produce como reacción a ellas y la probabilidad de que se infecten. Rascarse empeora la inflamación y así continúa el ciclo.

Las picadas de insectos rara vez causan mucha inflamación a esta edad, presuntamente porque los bebés no se rascan. Por lo tanto, si nota mucha inflamación o que empeora el enrojecimiento, es indicativo de una posible infección, que requiere atención médica y tal vez antibióticos también.

En los niños más grandes
Los niños un poco más grandes son más propensos a la inflamación, la cual ocurre rápidamente, junto con enrojecimiento y picazón. Es peor aún cuando la picada es alrededor de los ojos o en otra parte de la cara, debido a la presencia numerosa de vasos sanguíneos; ahí la inflamación se nota más que en otros lugares. La inflamación se baja con antihistamínicos orales, tales como Benadryl, que alivian la picazón pero dan somnolencia. Si el niño se rasca en la zona inflamada, puede convertirse en infección, cuyos síntomas son un mayor enrojecimiento, dolor más fuerte y a veces pus amarillo. Las picadas infectadas se tratan con una crema antibiótica y a veces se receta un antibiótico oral. Si a su hijo lo pica un insecto, sáquele el aguijón si sale con facilidad; si no, déjelo, el cuerpo lo expulsa con el tiempo. Si se trata de una garrapata, sáquela lo mejor que pueda, raspándola con una tarjeta de crédito. Si se queda un pedacito dentro, no hurgue para sacarlo porque corre el riesgo de introducir una infección.



Para aliviar la picazón lo más eficaz son los antihistamínicos de efecto corto, como el Benadryl. Las pomadas y cremas de uso externo surten poco efecto, pero una bolsa de hielo alivia temporalmente.

La alergia a las picadas de insectos, por ejemplo, la abeja, es poco común en los niños más grandes y más rara aún en los de meses; pero puede resultar grave. Las señales que permiten reconocerla son una gran inflamación inmediata, a veces acompañada por falta de aire. La reacción alérgica de Jimmy a la primera picada de insecto generalmente no es tan intensa como a las siguientes picadas. Por eso debe ver esa primera picada como una advertencia para tratar de evitar picadas posteriores en la medida de lo posible (ver “prevención” debajo) y llevar siempre consigo una inyección de epinefrina (la venden preparada en la farmacia) cuando Jimmy haga actividades al aire libre. .

Prevención
Todos los repelentes químicos contienen el mismo ingrediente activo, DEET, en distintas concentraciones. Huelen mal y pueden ser tóxicos con el uso excesivo; pero son eficaces. Los repelentes infantiles son un poco menos concentrados; por lo tanto, son menos tóxicos pero también menos eficaces. Evite ponerles esos productos a niños menores de un año, incluso en su concentración más baja, ya que los ingredientes químicos pueden penetrar en la piel joven y fina, aumentando las probabilidades de efectos secundarios. Los repelentes naturales tienen nombres muy bonitos, que evocan el bosque, la pureza, etc., etc.; pero no hacen absolutamente nada. Puede ser útil poner un mosquitero de noche, a no ser que un mosquito se cuele dentro y se pase la noche picando al niño.

Un último consejo: puede disminuir el riesgo de infección si le mantiene las uñas cortas a Jimmy, limitando así su capacidad de rascarse y arañarse la zona inflamada y dejar que penetre por ahí la infección.