a
b
c
d
e
f
g
h
i
j
l
m
n
o
p
q
r
s
t
u
v
z














Also, check out our Medication Dosage appchevron-circle-right

Morder

En Niños de Meses


Los niños empiezan a utilizar la boca desde una edad temprana, primero se llevan las manos y otros objetos a la boca y luego, a eso de los seis meses, empiezan a morder todo lo que encuentran, incluida la mamá. Las primeras mordidas no son premeditadas (probablemente); pero Lucy se da cuenta enseguida de lo divertido que es morder. Cuando hunde sus recién adquiridos colmillos en su mano, el ruido que hace es mucho más entretenido que el de cualquier juguete. Al afianzarse el hábito, aprenderá a reconocer los lugares que “suenan” más, como los pezones de mamá, desafortunadamente para ella.

Para que deje de morderla, no reaccione. Aunque parezca difícil, da resultado. Cuando Lucy la muerda, quite el brazo sin gritar.

Ella encontrará otra manera de hacer ruido o recurrirá de nuevo a sus juguetes sonoros.

En Niños Pequeños


¡Claro que estoy molesta! ¡Imagínate cómo me enteré! Cuando recogí a Jimmy en la guardería hoy, la Sra. Campbell —la directora, sabes— me miró con una cara muy rara y me dijo que necesitaba hablar conmigo. Cuando llegamos a su oficina, me dijo que Jimmy había mordido a otra niña, ¡nuestro Jimmy! Hasta me enseñó una instantánea de la marca de sus dientes en el brazo de la pobre niña. Me parece que la Sra. Campbell piensa que algo anda mal en nuestra casa. Me preguntó si todo iba bien o si había habido algún cambio grande en la familia. ¡Hasta me propuso mandar a Jimmy a la sicóloga de la escuela! ¿Qué hago?

Cuando los niños pequeños muerden, los padres, maestros y demás adultos se preocupan. Es cierto que las primeras mordidas son a causa de alguna frustración; pero los niños enseguida se dan cuenta del alboroto que produce una mordida. A fin de erradicar ese comportamiento antisocial, debe limitarse la cantidad de atención que reciben cuando muerden, ya que para ellos la atención es algo positivo.

CÓMO EVITAR QUE UN NIÑO PEQUEÑO MUERDA
  • Trate de desviar la atención de la circunstancia que lo invita a morder. Si ve que una determinada situación está por empeorar, levante a Jimmy antes de que tenga oportunidad de utilizar sus dientecillos. Mientras menos oportunidades tenga de morder, menos morderá.
  • Si muerde a alguien en la casa, dígale que no está bien y póngalo de penitencia en su cuarto unos minutos, pero cuando lo saque no hable más del asunto.
  • Haga lo mismo en el parque si muerde o trata de morder a alguien: póngalo en el coche un rato y paséelo un rato hasta que se le olvide, sin decirle nada.
  • Aunque pase una vergüenza con los otros padres, no lo regañe. A Jimmy le gusta ser el centro de atención, aunque no entienda lo que usted le esté diciendo.
  • No insista en que el niño se disculpe, pues él ni se siente culpable ni actuó con mala intención. Probablemente estaba frustrado por algo y no sabía cómo lidiar con ello.
  • No espere que hable en vez de morder (si ya habla). Ya recurrirá al lenguaje hablado cuando sea más grande. Incluso si habla, a lo mejor lo que sale de su boca no la complace mucho tampoco.

Morder y pegar son comportamientos completamente normales en los niños pequeños. Si presta la menor atención posible a esas acciones y pone límites claros, no verá más que algunas mordidas de experimentación, y antes de los tres años Jimmy habrá superado sus propensiones caninas y adquirido una manera más “aceptable” de lidiar con la frustración.