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Cereales

Hace años se consideraba esencial comer alimentos sólidos a una temprana edad y entre los principales beneficiados de esa teoría estaban los fabricantes de cereales infantiles. Son insulsos y algo dulces y los ingieren con facilidad los niños de meses que aún no necesitan comer alimentos sólidos. Hoy en día los niños empiezan a comer comida sólida alrededor de los seis meses, cuando están listos para masticar y tienen una mejor coordinación. Para ese entonces no tienen mucho interés en cereales insípidos. Tal como demuestran los datos siguientes, los niños no necesitan comer cereales que acarrean diversos problemas en el presente y en el futuro.

DATOS SOBRE LOS CEREALES
  • Los niños no tienen por qué empezar comiendo alimentos aburridos e insípidos. Al contrario, a Lucy le encantarán los sabores interesantes desde pequeñita. No se desanime porque haga muecas, ya que las hará aunque esté saboreando la nueva comida.
  • No le dé por separado cada tipo de cereal por temor a las alergias, por ejemplo, cebada, avena, arroz, etc. La alergia e intolerancia a los cereales son extremadamente raras [Ver: trigo]. A medida que enriquece su dieta, incluya los cereales como una parte normal de la misma y así será un proceso natural.
  • Los cereales tienen un alto contenido de almidón y azúcar. He observado que comer demasiadas comidas ricas en almidón a una temprana edad contribuye más adelante a la predilección por los “alimentos blancos” (arroz blanco, papa, etc.) y dulces.
  • Aunque los cereales contienen hierro, existen fuentes más ricas, tales como carne, pollo, pescado, verduras de hojas verdes y legumbres. Además, la leche materna y la fórmula contienen suficiente hierro.
  • Los alimentos sólidos generalmente contribuyen a que se endurezcan las heces fecales: pero cuando a esta edad se vuelven demasiado duras, la culpa casi siempre la tienen los cereales. En vez de resolver el problema con un laxante suave, como el jugo de ciruela, evítelo no dándole cereales al niño.
  • Existen otras fuentes de carbohidratos, tales como el plátano y el boniato, que tienen la misma función dietética y tienen mucho mejor sabor que los cereales.