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Lloriqueo

“Quiero ver una película.”
“Mi amor, ahora no puedes ver una película, podemos verla luego.”
“Quiero ver una película.”
“Jimmy, te dije que ahora no se puede.”
“Quiero ver una película.”
“No hables en ese tono, vemos la película después de la siesta.”
“Pero quiero ver una película…”

Ese lloriqueo es muy común, pero no tiene por qué ser parte de la vida diaria cuando se tiene hijos. De hecho, es muy fácil de librarse de él si lo corta de raíz desde el principio. La clave es recordar que el lloriqueo constituye un mal comportamiento y por ende debe tratarse como tal.

Hay una forma sencilla de lidiar con el lloriqueo: poner al niño de penitencia si lloriquea durante diez segundos. [Ver: Disciplina y límites]

En el ejemplo anterior, cuando el niño repita por primera vez que quiere ver una película, después que se le haya dicho claramente que no y por qué, por ejemplo que no puede ser en ese momento, dígale que si sigue lloriqueando tiene que ir para su cuarto de penitencia. La primera vez que pruebe este método, es muy probable que lo siga haciendo incluso después de la penitencia. Si es así, vuelva a mandarlo para su cuarto. Hágalo tantas veces como sea necesario, el primer día probablemente tenga que hacerlo varias veces; pero si es firme con su plan y lo pone en práctica calmada y firmemente, dará resultado. ¡Tres días después se acabó el lloriqueo!