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Cargadores y canguros

Mi vecina es una ex hippie que llevaba a su hijo en uno de los primeros modelos de cargadores, de esos estilo indio norteamericano, en vez de en un coche común y corriente. La gente la criticaba y le decía que le estaba haciendo daño sicológica y físicamente.

Esos entrometidos estaban equivocados. Aunque a mucha gente todavía le da temor poner a un recién nacido en un medio de transporte tan primitivo, tenga la entera seguridad de que Lucy se sentirá segura en un cargador o en un canguro. Recuerde que ella estuvo nueve meses encerrada en un balón y sobrevivió sin problema. Su espalda sigue siendo igual de flexible, por lo tanto, no hay por qué suponer que después de nacer quiere de repente arrellanarse en un coche, como un adulto en una cama. Se sentirá feliz de acurrucarse con usted como cuando estaba en la barriga.

En las instrucciones de los cargadores se aconseja tener precaución con los niños que pesen menos de ocho libras, no porque se vayan a sentir incómodos o vaya a dolerles la espalda, sino porque pueden salirse por los lados. Si usted decide poner a su hijo en un canguro antes de que pese ocho libras, cerciórese de que las correas estén bien amarradas. Cualquiera que sea el tamaño del niño, tenga cuidado que no se le caiga al ponerlo o sacarlo del cargador o canguro.

Aparte de ser muy prácticos, los cargadores le ayudarán mucho cuando Lucy esté majadera y lo único que la calma es que la mezan. Cuando ya no quepa en el cargador, puede llevarla a la espalda en uno estilo mochila.