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Rayos X

Los rayos X se hacen para diagnosticar fracturas y también son útiles para observar los pulmones y otros tejidos blandos de los niños. En caso de que su hijo los necesite, puede que usted vacile por temor a someterlo a la radiación. Sin embargo, si no se hace con frecuencia, no constituye un peligro y los beneficios que reporta la información que proporcionan son mucho mayores que el posible riesgo de radiación. Si el médico recomienda sacarle una placa a su hijo, no dude en hacérsela. Por supuesto, debe evitar hacerse con demasiada frecuencia, ya que el efecto acumulativo de la radiación pudiera resultar dañino; pero incluso una tomografía, que consiste en una serie de rayos X, se considera perfectamente segura. Durante una resonancia magnética no se expone al niño a ninguna radiación, ya que se basa en el uso de campos magnéticos, que no hacen ningún daño. Tanto para hacer una tomografía como una resonancia magnética pudiera ser necesario sedar al niño, ya que requieren quedarse tranquilo aproximadamente veinte minutos [Ver: Anestesia].