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Melancolía de Posparto

Para mi querida esposa Jeannie y para mí el nacimiento de nuestros hijos fueron los momentos más felices de nuestras vidas. Me imagino que es lógico suponer que la mayoría de la gente siente lo mismo. ¿Entonces por qué tantas madres se echan a llorar en la consulta a las dos semanas de dar a luz, sin ninguna razón aparente? Seamos francos: tener un hijo causa dolor físico y sicológico. Los hijos se alimentan de la madre, la tienen despierta durante la noche, le alteran los nervios, duermen cuando uno quiere que jueguen, lloran cuando uno piensa que deberían estar contentos y mientras más uno se esfuerza por hacerlos felices, más majaderos se ponen.

Me dio mucha gracia hace unos años cuando leí que unos científicos andaban en busca de la sustancia hormonal que tienen las madres en el cerebro que les permite soportar tanta agresión, pues sin ella la humanidad habría dejado de existir hace mucho tiempo. ¡Imagínese cuántos usos le daría la gente a esa sustancia si llegara a sintetizarse!

Hablando en serio, tener un hijo es agotador, tanto emocionalmente como físicamente, y puede que le baje el ánimo después de una o dos semanas de dar a luz, antes de adaptarse por completo a la nueva vida (se le llama también depresión de posparto). Si se siente agotada y tiene deseos de llorar, tal vez también tiene sentimiento de culpa por no sentirse contenta y realizada. Todo eso puede pasar, pero lo que pasará de seguro es que estará muy cansada. Mi consejo es dormir cuando Lucy duerma, dejar de trabajar un tiempo, dedicar un rato a relajarse y tomarse las cosas paso por paso. Debe entender que seguro que Lucy también está un poco decepcionada, estaba muy cómoda en su vientre y ahora necesita un par de semanas para adaptarse al nuevo medio. Haga lo mismo que ella: llore si lo necesita. Recuerde que siempre que llueve, escampa. Muy pronto usted sentirá regocijo y alegría.

Cabe señalar que a las madres que han sido propensas a la depresión es muy probable que les dé más fuerte la melancolía de posparto. Si ese es su caso, hable con el médico sobre la alternativa de tomar medicamentos, o volverlos a tomar.