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Dentición…Falsa Alarma

A los tres meses y medios a Lucy le gustaba morderse las manos y se babeaba. Su actividad preferida una buena parte del día era chuparse las muñecas. ¡Todos los baberos que le regaló la tía Jane vinieron muy bien! A veces empezaba a morderse discretamente, pero poco a poco se convertía en un ataque de llanto con patadas y todo. La vecina conocía a alguien que había tenido un bebé y le diagnosticó a Lucy “dentición” con una gran seguridad, pero nosotros le revisamos la boca minuciosamente y no encontramos señales de dientes. Papá fue a la farmacia a comprar un gel de anestesia, unas pastillas homeopáticas, aros para morder y hasta un calmante. Lucy lo probó todo, pero después empezó a chuparse las manos de nuevo.

No en balde. La señorita Lucy está pasando por una etapa que el Dr. Freud denominó fase oral del desarrollo, durante la cual el acetaminofeno no hace efecto. Antes de este momento, hasta los tres meses aproximadamente, se encontraba en la fase de adaptación: aprendiendo a asimilar y a lidiar con las nuevas sensaciones. Una vez asimiladas, está lista para la fase exploratoria. Es el comienzo de uno de los objetivos eternos de la humanidad: la búsqueda incesante de placer. Hasta este momento la boca del niño es la fuente de las sensaciones más agradables, o sea, la alimentación y el consuelo, por lo tanto, es por donde empieza dicha búsqueda. Cuando Lucy se pregunta qué debe explorar primero, la respuesta es “¡mis manos!”.

Como las manos están siempre a su alcance, son el territorio ideal para explorar. Las glándulas salivales se hacen cada vez más productivas con la edad y el resultado es un abundante derrame de baba. A veces este nuevo estímulo oral resulta abrumador y eso es lo que agita tanto al niño. Los padres lo interpretan erróneamente como malestar de la dentición, cuando en realidad se trata una pequeña “crisis oral”. No hay necesidad de darle medicina.

Bien, si eso no es la dentición, ¿entonces qué es el proceso de dentición de que todo el mundo habla? La verdadera dentición empieza entre los seis y ocho meses y puede durar hasta que salgan los dientes de atrás (aproximadamente a los dos o tres años).
El malestar de la dentición se presenta por lo general a la hora de dormir o de la siesta y no es tan doloroso como parece. La combinación del cansancio y el latido en las encías donde están saliendo los dientes los hace quejarse mucho. Lucy se morderá las manos con más fuerza de lo normal durante varios días seguidos y se comportará como si se sintiera muy mal hasta que se quede dormida.

Alternativas de tratamiento
Hace años el tratamiento común era frotar las encías con whisky; los niños dormían como angelitos y todo el mundo estaba contento. Hoy en día puede prescindirse del coctel, ya que los calmantes alivian bastante el dolor de la dentición. No obstante, y aunque sean eficaces, deben usarse solo de vez en cuando, al igual que cualquier otro medicamento. No sature a Lucy de acetaminofeno a la primera queja. Recurra a los medicamentos únicamente cuando el dolor parezca insoportable y en ese caso dele la dosis máxima recomendada, que no tiene peligro y será más eficaz.

  • Los analgésicos tópicos, como Oragel, son una fórmula menos concentrada que la que usan los dentistas; alivian el dolor pero entumecen la boca durante media hora o más. Eso hace salivar copiosamente a los niños de meses debido al efecto combinado de la pérdida de sensación y el reflejo de tragar.
  • Tal vez la mejor alternativa muchas veces sea no hacer nada, ya que con frecuencia el dolor de la dentición dura solo unos minutos y hasta puede que Lucy se duerma si la mecen un rato. Muchos padres me han dicho que sus hijos nunca tuvieron dolor de la dentición. Pienso que es porque pensaron que las quejas de la dentición se debían a algún otro malestar general.

Creencias populares sobre la dentición

La dentición da fiebre
Esa creencia no tiene base fisiológica. Cuando uno va al dentista y el dentista le revisa las encías, uno no regresa a la casa con fiebre, ¿verdad? No obstante, si el niño tiene fiebre, esta intensificará las punzadas de la dentición. Las enfermedades leves que dan fiebre son comunes a esa edad y muchas veces coinciden con la dentición.


Los dolores de la dentición dan generalmente de noche

Durante la noche es también cuando los niños están más cansados y, por lo tanto, son más sensibles al dolor de las encías. Le advierto que si cuando empiece la dentición usted pasea a Lucy en los hombros durante horas, la acuesta en su cama o la consiente de cualquier otra forma, ella va a exigir los mismos privilegios cuando pasen los dolores. Muchos padres me dicen: “mi hijo dormía plácidamente hasta los ocho meses que le empezó la dentición. ¡Ahora se despierta hasta cuatro veces durante la noche!”. Aunque es natural querer aliviarle el malestar a su hijo, le aconsejo volver a la rutina normal enseguida que pasen los dolores de la dentición, aunque el niño se queje un poco de noche.

¡Veo que los dientes le están saliendo y debe doler tanto!
De hecho, cuando los dientes se ven, es muy probable que ya haya pasado la mayor parte del malestar, pues lo que causa el dolor es la presión del diente contra la encía.

En resumen
El dolor de la dentición es la primera manifestación de los dolores del crecimiento. Vienen y se van, pero en última instancia fortalecen al niño.