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Codo Dislocado

Jimmy y su niñera van caminando de la mano por la calle. Él se detiene de repente, ella sigue caminando y le hala el brazo. Él empieza a llorar y la niñera se da cuenta horrorizada de que el brazo le cuelga inerte. “¡Se le partió un hueso!”, exclama la niñera. “Tiene el codo dislocado”, dice el médico“, a la vez que le da un tirón mágico al codo de Jimmy y se lo pone en su lugar.

Ese un caso típico de codo dislocado, un trastorno que les ocurre a los niños menores de cinco años y que consiste en la dislocación del tendón del codo. Es una lesión leve que puede suceder si alguien les hala el brazo o juega pesado con ellos. Después de un breve llanto, a Jimmy le deja de doler si no mueve la articulación; seguirá andando así, con el brazo colgándole al lado. Generalmente no se inflama ni cambia la coloración de la piel. El médico realiza un procedimiento sencillo que consiste en flexionar el antebrazo a la vez que gira la mano hacia el cuerpo. Casi siempre eso basta para que el codo vuelva a su lugar. Al cabo de unos minutos Jimmy volverá a usar el brazo como si nada le hubiera pasado. Incluso si no se hace dicho procedimiento, hay una buena probabilidad de que Jimmy flexione el brazo y él mismo se arregle codo. Si se le disloca el codo de noche y no tiene inflamación ni dolor, acuéstelo; es muy probable que a la mañana siguiente use el brazo normalmente. Si no, llévelo al médico.

El codo se suele dislocar varias veces si el niño es propenso a ello. En ese caso, los padres pueden pedirle al médico que les enseñe a realizar el sencillo procedimiento para arreglarlo y así no tienen que llevarlo cada vez que le pase. Además, así el niño podrá saltar libremente sin que haya que aguantarle los brazos.